Leda reflexionó sobre la institución de la Iglesia Católica y cuestionó por qué no genera el mismo fervor que figuras individuales que promueven la fe. Si bien se identifica como católica, admitió desconocer ciertos aspectos de la doctrina y expresó su humildad ante la magnitud de la fe.
La conversación abordó la experiencia de Leda con el arzobispado de Rosario, que inicialmente reconoció su carisma pero luego dejó de apoyarla. Leda manifestó que, si bien fue doloroso, su camino se basa en la entrega a Dios y no en el reconocimiento eclesiástico.
Se discutió la naturaleza de los carismas de sanación y liberación, diferenciándolos de los milagros. Leda enfatizó que su labor no es personal sino un "soplo de Dios" y que su comunidad la acompaña en esta misión, a pesar de las dificultades y las críticas que puedan surgir.