Leda, una figura con carisma de sanación, generó controversia al cuestionar el rol de la Iglesia y defender su propia capacidad para obrar milagros.
La discusión se centró en la prohibición de que las mujeres impongan las manos para sanar, un tema que Leda considera que no tiene solución dentro de la estructura eclesiástica actual.
En contraposición a las reglas de la Iglesia, Leda argumentó que la sanación divina no requiere de la imposición de manos, citando el ejemplo de Jesús, quien sanaba simplemente al pasar entre la multitud.
La conversación también abordó la fe personal y cómo esta influye en los procesos de sanación, con Leda enfatizando que la gente se sana porque ella canta y transmite esa energía divina.