Se genera un debate sobre si las mujeres dejan a sus parejas por cuestiones económicas, especialmente si el hombre gana menos. Se plantean posturas feministas y machistas, y se cuestiona la idea de que el amor prevalece sobre el dinero.
Algunos argumentan que el dinero es una forma de cuidado y que las mujeres, al tener una mayor carga de tareas domésticas y de cuidado, pueden priorizar la estabilidad económica en la pareja. Otros defienden que el amor verdadero trasciende las diferencias económicas.