El principal problema para los porteños a la hora de alquilar sigue siendo la brecha entre los costos de los alquileres y las expensas, y el nivel de los ingresos salariales. Aunque los costos de alquiler han bajado en términos reales, los salarios no han seguido el mismo ritmo.
Se suma a esto la necesidad de seguros de caución ante la dificultad de obtener garantías propietarias. Las expensas, en algunos barrios, llegan a equipararse al valor del alquiler de un monoambiente, complicando aún más la situación financiera de los inquilinos.