Se plantea la pregunta sobre si la inteligencia artificial (IA) posee conciencia o si es simplemente un compilado de información presentada de manera humana. Se compara la red neuronal con la conciencia humana, describiendo esta última como un universo flexible e impresionante.
Se argumenta que la IA se inspira en el conocimiento humano, similar a cómo un avión se inspira en el vuelo de las aves pero no posee plumas. Se enfatiza que la IA, aunque avanzada, no es conciencia humana y se compara con una "mega enciclopedia rapidísima".