El funeral de Ali Khamenei, líder supremo de Irán, se ha convertido en una masiva demostración de unidad y fuerza del régimen, buscando desafiar a Estados Unidos e Israel. Se estima la participación de 15 a 20 millones de personas, superando la asistencia al funeral del general Soleimani.
Khamenei, quien dirigió el país por más de tres décadas, fue asesinado el 28 de febrero, primer día de los ataques conjuntos que desataron una guerra en Medio Oriente. Sus restos mortales son transportados en un camión descapotable por la ciudad.