Los funerales de Ali Khamenei, líder de Irán desde 1989, congregaron a una multitud impactante, evidenciando el fracaso de la política estadounidense e iraní para cambiar el régimen.
Khamenei llegó a Irán tras el exilio de Khomeini y asumió el liderazgo tras la revolución islámica. Se especula que su muerte fue resultado de una operación combinada entre inteligencias iraní y estadounidense, y bombardeos. A pesar de las negaciones iniciales, Irán tuvo que admitir su deceso.
El régimen teocrático iraní contaba con líderes de reemplazo, lo que ha permitido la continuidad del poder. Las imágenes de los funerales muestran un fuerte apoyo popular, aunque no se puede afirmar que todos respalden el régimen.
La preocupación en Occidente es notable, especialmente ante la posibilidad de un quiebre tras la "mini revolución" de las mujeres contra el régimen. Sin embargo, conflictos como el nuclear y la cuestión Israel han logrado unir a ciertos sectores en varios países.