Se continuó hablando de grasas saludables, mencionando los frutos secos (almendras, nueces, pistachos) como fuente de grasas esenciales y activadas, ideales para mezclar con yogur.
Se recomendó el yogur griego sin azúcar como lácteo preferible, endulzado con miel (si no se está a dieta estricta) por sus nutrientes y vitaminas, y por ser mejor que el azúcar. Se destacó que esto también beneficia la microbiota intestinal.
Se reiteró que la yema de huevo contiene grasa y vitamina D, facilitando su propia absorción, lo que la convierte en un alimento muy completo.