La FIFA se encuentra en medio de un escándalo tras levantar la sanción al futbolista Balogun, goleador de Estados Unidos, permitiéndole jugar un partido crucial. Esta decisión, apelada por Bélgica, ha generado fuertes críticas y rechazo por parte de la UEFA, que la calificó de inaudita e injustificable.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la independencia de los órganos judiciales del organismo, a pesar de las presiones de jefes de Estado y empresarios. El propio técnico de la selección estadounidense, Mauricio Pochettino, calificó la expulsión de Balogun como absolutamente injusta.
Donald Trump se jactó de haber llamado a Infantino para revertir la sanción, lo que profundiza la polémica y genera dudas sobre la integridad del torneo. La situación ha manchado la Copa del Mundo y ha puesto de manifiesto las tensiones entre la FIFA, la UEFA y otras confederaciones.