El levantamiento de la sanción a Balogún, figura de Estados Unidos, por parte de la FIFA, tras una supuesta intervención del presidente Trump, ha generado un escándalo de proporciones mundiales. La decisión es calificada como "nunca vista", "escandalosa", "polémica" e "insólita".
La rapidez con la que se produjo la reversión de la sanción, sumada a la presión ejercida por el mandatario estadounidense, pone en entredicho la autonomía e imparcialidad de la FIFA. Se cuestiona la influencia del poder político en las decisiones del organismo rector del fútbol.
Si bien la eliminación de Brasil del Mundial podría desviar momentáneamente la atención, este escándalo de corrupción y manipulación promete tener repercusiones significativas en el futuro del fútbol internacional.