Estados Unidos quedó eliminado del Mundial tras la polémica generada por la supuesta intervención de Donald Trump para que se le levantara la tarjeta roja a Balogún. A pesar de la presión, la decisión de la FIFA de permitirle jugar no le sirvió al equipo, que fue derrotado por Bélgica.
El segmento destaca que, en la misma ronda, Canadá, México y Estados Unidos (los tres anfitriones) quedaron fuera del torneo. Se cuestiona la influencia de Trump en la FIFA, argumentando que el poder económico de Estados Unidos es fundamental para la organización del campeonato.
Se critica la falta de equidad en el torneo, con equipos jugando en diferentes condiciones de altitud y clima, lo que afecta el desarrollo del juego. La final se jugará en Estados Unidos, pero los precios de las entradas son exorbitantes, dificultando la asistencia de los aficionados.