Dayana describe la sensación de cariño maternal que sintió al abrazar a Carmen, atribuyéndolo a la clarisentencia, la capacidad de percibir las emociones e intenciones de los demás.
Señala que ella es selectiva con su clientela y que no se muestra abierta a cualquiera, prefiriendo mantener un círculo íntimo de amigos y salir poco. Admite también tener una inclinación hacia lo "blanco", lo transparente y lo elevado, rechazando lo demoníaco.