Se critica el "gran silencio de la dirigencia política" ante el caso Insaurralde, incluyendo a Kicillof y su gabinete, quienes se remiten a que "la justicia lo resuelva", similar a la postura de Adorni.
Se señala que ni los kirchneristas, ni los "filosofistas", ni otros sectores políticos (incluyendo la Provincia de Buenos Aires) se pronuncian sobre el tema. Se menciona que a Kicillof nadie le pregunta por Insaurralde.