El debate se centra en la figura de Diego Santilli y su posible candidatura, tildándola de "pésimo" y "horrible engendro". Se cuestiona su confiabilidad y se compara su situación con la de Adorni, sugiriendo que este último tiene menos problemas con sus declaraciones juradas.
Se critica duramente a Santilli, mencionando que debería explicar su estilo de vida antes de debatir sobre economía, y se afirma que "no hay nadie que no diga que es un corrupto". Se hace referencia a que el propio Javier Milei se habría referido a él de manera similar.