El debate se centra en la capacidad de consumo de los argentinos en el contexto de un ajuste económico. Se cuestiona si un porcentaje minoritario de la población, estimado en un 4%, con alto poder adquisitivo, es suficiente para mover la economía interna, especialmente en sectores como el turismo.
Se argumenta que este pequeño grupo puede permitirse viajes costosos y compras significativas, pero no representa a la mayoría. La falta de consumo generalizado, la inexistencia de una clase media sólida y el endeudamiento de gran parte de la población plantean dudas sobre la sostenibilidad económica del país.