El consumo de leche y derivados en Argentina experimenta una marcada caída, afectando a productos esenciales en la dieta de los argentinos. Se registra una disminución del 1,8% intermensual y un 0,8% anual en el consumo general de lácteos.
Las causas principales de esta tendencia son la pérdida del poder adquisitivo, el aumento de gastos en servicios y transporte, y la sustitución de productos lácteos por alternativas más económicas pero de menor calidad nutricional. Los quesos, especialmente los duros, son los más afectados, mientras que solo las promociones logran impulsar levemente las ventas de algunos productos.
Comerciantes y feriantes implementan promociones agresivas y descuentos para mantener la actividad, ofreciendo packs de leche a precios reducidos. Sin embargo, la situación general sigue siendo preocupante, con precios de la leche larga vida superando los 2.800 pesos y ofertas de dos cartones por 5.000 pesos, lo que evidencia la dificultad de los consumidores para acceder a estos alimentos básicos.