El presidente ruso Vladimir Putin reconoció de manera inusual que los ataques ucranianos a la infraestructura energética han generado problemas y una "cierta escasez" de combustible en el país.
A pesar de sus declaraciones, Putin insistió en que la situación no es crítica, aunque la escalada de ataques ha reducido el suministro de gasolina y diésel en las últimas semanas, provocando restricciones en la mayoría de las regiones rusas.