Se reflexiona sobre la cultura del "productivismo" y cómo la búsqueda de resultados a cualquier precio puede llevar al sacrificio personal y a la pérdida de uno mismo.
Se contrasta la idea de que "nada es imposible" con la realidad de que los triunfos pueden ser disfrazados de fracasos, y que el costo de alcanzar objetivos puede ser devastador.
Se introduce la noción de que el análisis puede ayudar a quitarle el sacrificio al productivismo, permitiendo una relación más saludable con la producción y evitando la autoexplotación.