Panamá, a pesar de ser considerado un país rico en agua, enfrenta una grave crisis hídrica debido a la contaminación de sus ríos y una gestión ineficiente. La disminución de los caudales de importantes ríos y el pronóstico de un intenso fenómeno de El Niño mantienen al país en alerta.
Las causas de la problemática son diversas, incluyendo el impacto de grandes hidroeléctricas, prácticas agrícolas y ganaderas no sostenibles, deforestación y desarrollos urbanísticos. Agricultores y habitantes de zonas urbanas reportan escasez de agua y suministro irregular, afectando la producción de alimentos y la vida cotidiana.
La matriz energética del país se desarrolló sin prever los cambios climáticos, y los proyectos hidroeléctricos han impactado negativamente en las cuencas fluviales. La falta de agua en las cuencas impide que las plantas de tratamiento abastezcan adecuadamente a la población, evidenciando la urgencia de una gestión hídrica sostenible y la adaptación a los efectos del cambio climático.