Fuertes vientos y una ola de calor azotan el suroeste de Francia, provocando grandes incendios forestales que ya han consumido al menos 1500 hectáreas.
Cuerpos de bomberos luchan por sofocar las llamas, con dos personas heridas hasta el momento: un bombero y un habitante de Perpiñán.
Las autoridades alertan sobre posibles aumentos de temperatura de hasta 40 grados centígrados en los próximos días.