Las altas temperaturas en París y el resto de Europa generan preocupación por la salud de la población. En Francia, se registraron más de 2.000 muertes debido a la ola de calor, principalmente entre personas mayores de 45 años.
La región parisina fue la más afectada. Los hospitales solicitan la entrega urgente de 30.000 aires acondicionados prometidos por el gobierno, pero su distribución se ve demorada por la necesidad de enviarlos por barco desde China o Japón, ya que contienen un gas combustible que impide el transporte aéreo.
Además de la ola de calor, Europa enfrenta miles de focos de incendio, especialmente en el suroeste de Francia. Las autoridades sanitarias advierten sobre el riesgo de futuras olas de calor y la necesidad de medidas preventivas.
Las altas temperaturas también provocaron incidentes en la venta de aires acondicionados, con escenas de caos y violencia en comercios de París y otras ciudades francesas ante la alta demanda.