Estados Unidos, a través de su presidente, aprovechó la comunicación con Rusia para renovar formalmente su ofrecimiento de mediación integral en el conflicto de Europa del Este, instando a la Federación Rusa a acelerar las instancias para alcanzar un acuerdo definitivo.
La conversación, calificada por el Kremlin como de "carácter empresarial", también sirvió para que Putin felicitara a Trump por el aniversario de la independencia estadounidense.