Se recomendó a las familias no crear un "mundo paralelo" para los hijos ante la crisis económica, sino hablarles de la realidad del país en un lenguaje comprensible. Se advirtió sobre el riesgo de generar frustración en los niños si se les oculta la verdad o se les vende una historia irreal.
Se señaló que la tendencia de los padres a sobreproteger o a endeudarse para cumplir los deseos de los hijos puede ser contraproducente. La clave está en la comunicación honesta y adaptada a la edad, para que los niños comprendan las limitaciones económicas sin sentirse responsables de ellas.
La honestidad sobre la situación económica familiar es fundamental para el bienestar de los hijos.