Tras su experiencia en la Iglesia Universal, la familia de Sebastián comenzó a restaurarse. La relación con su esposa mejoró significativamente, al igual que la relación con sus padres. La familia se unió y se fortaleció a través de la palabra de Dios.
Sebastián experimentó un cambio positivo en diversas áreas de su vida: obtuvo oportunidades laborales, sus juicios se destrabaron, y su matrimonio se convirtió en una "bendición". Sus hijos ahora participan activamente en la iglesia, ayudando a otros necesitados. Se abrieron nuevos proyectos y proyectos personales.
Agradecido al poder de Dios y a la presencia del Espíritu Santo, Sebastián afirma que su vida ha cambiado por completo. Fue recuperado de sus adicciones, no ha vuelto a consumir alcohol ni cigarrillos, y su situación económica mejoró. Recomienda las reuniones de los viernes para la liberación espiritual.