La tragedia en Venezuela expone la vulnerabilidad económica extrema y la falta de ingresos dignos, conectando con la necesidad de fin de la pobreza y trabajo decente. Miles de viviendas no resistieron el desastre, evidenciando la urgencia de ciudades y comunidades sostenibles.
La precariedad institucional y la crisis humanitaria agravan la situación, como lo refleja el testimonio de Dayali López: "Arriesga tu vida porque estamos en un país políticamente roto". Se subraya la urgencia de un nuevo pacto social que garantice resiliencia, justicia y derechos básicos.