Tras la muerte de su esposo, Blanca vivió un duelo y tuvo que mudarse a casa de la hermana de él, donde dependía de la caridad de sus sobrinas para obtener ropa y calzado, ya que se quedó sin nada.
Posteriormente, al ser contactada por proveedores para saldar deudas pendientes de mercadería, Blanca se vio obligada a buscar trabajo como vendedora. Dedicó un año entero a pagar deudas con sus comisiones, buscando recuperar la tranquilidad.
Con el tiempo, logró comprar una moto para trabajar de forma independiente, comenzando con poca mercadería y expandiéndose gradualmente.