La reportera Natalia continúa mostrando las precarias condiciones del edificio Serenísima, donde los residentes permanecen por "extrema necesidad". Se observa el daño en las paredes y la sensación de inseguridad que experimentan los habitantes.
Un hombre comparte su dificultad para dormir y el peso emocional de la situación, mencionando la cultura sísmica del país y la sorpresa del evento. Relata que él y su familia durmieron una semana en un carro antes de regresar al edificio, priorizando el deseo de seguir contando con su hogar.
Roxy, quien también se alojó en un hotel y luego en lugares bajos por temor, describe la atmósfera del edificio como opresiva y que le dificulta respirar, a pesar de que el lugar estuvo lleno de amor y recuerdos.