Los residentes del edificio Serenísima continúan viviendo en condiciones de extrema necesidad tras los terremotos, a pesar de las revisiones que indican que las columnas están en buen estado. La reportera documenta el avanzado deterioro de las paredes en varios pisos, evidenciando el riesgo para los habitantes.
Roxy, amiga de la reportera y comunicadora social, relata su experiencia: tuvo que abandonar su apartamento en un piso 11 por temor a que se cayera y ahora se aloja en lugares bajos. Expresa el miedo que siente al estar en el edificio, a pesar de que ha pasado una semana desde el sismo, sintiendo que le "roba el aire". Describe el lugar como un hogar lleno de recuerdos que ahora es inseguro.