El impacto de la tragedia en los niños es devastador, dejándolos sin juguetes, casas ni padres. La preocupación se centra en cuánto tiempo podrán sostenerse las ayudas y la contención necesarias para miles de personas que lo han perdido todo.
Voluntarios de una iglesia cristiana trabajan para brindar apoyo emocional a los niños, pintando corazones y ofreciendo abrazos como símbolo de amor y esperanza. A pesar del dolor, buscan transmitir que el amor es lo más grande y lo que sostiene todo, incluso cuando falta lo material.
Los niños afectados no parecen estar en shock, sino tranquilos, recibiendo ayuda y compartiendo sonrisas, lo que llena de alegría a los voluntarios. La solidaridad se manifiesta a través de estas actividades y la entrega de donaciones.