Las hijas del Teniente Coronel Fernando Sosa, Emilia (11) y Eleonora (7), disfrutan de la vida en la Base Esperanza de la Antártida. A pesar de las condiciones extremas, las niñas se muestran felices y no desean regresar al continente.
La escuela de la base, con solo cinco alumnos, ofrece una atención personalizada. Los recreos y la posibilidad de jugar al aire libre, especialmente con la llegada de la nieve, contribuyen a su bienestar y adaptación al entorno antártico.