La especialista Micaela Wacky profundizó en la dicotomía entre la mentalidad fija y la de crecimiento, aplicándola a las declaraciones de un líder que se percibe a sí mismo como un "karma" inmutable. Wacky señaló que esta mentalidad fija, caracterizada por la resistencia al cambio y la ignorancia del feedback, puede ser egoísta y perjudicial para las relaciones interpersonales y el desarrollo profesional.
Se enfatizó que nadie posee exclusivamente una mentalidad fija o de crecimiento, sino que se tiende a una u otra según las circunstancias. La clave reside en reconocer esta tendencia y trabajar activamente para adoptar una mentalidad de crecimiento, que abraza el aprendizaje, el esfuerzo y la adaptabilidad.
La resignación, según Wacky, puede generar tanta infelicidad como la resistencia al cambio. La experta animó a la reflexión sobre cómo incorporar pequeños comportamientos que fomenten un estilo de liderazgo más flexible y adaptable, permitiendo una revisión constante y un desarrollo continuo.