El sistema de salud cubano, antes un referente, atraviesa una profunda crisis debido a la escasez de suministros médicos y combustible, afectando tratamientos vitales como el del cáncer.
Pacientes como Iris Leidy Tristá llevan meses sin poder realizarse estudios para evaluar el avance de su enfermedad, lo que genera gran angustia y desesperación.
La crisis se agudiza por la falta de alimentos, lo que impide a los pacientes seguir sus dietas médicas, y se ve empeorada por las sanciones estadounidenses y las amenazas de Donald Trump a países que comercian con la isla.