Ernestina enfatiza que la judicialización de un tratamiento para adicciones no implica estar preso, sino estar obligado a seguir un tratamiento hasta recibir el alta. Destaca la enorme brecha en salud mental entre quienes tienen prepaga y quienes no, señalando que muchos en situación de calle necesitan tratamiento psiquiátrico.
Agradece que su situación judicializada haya permitido buscar una forma de tratamiento, y menciona que el lugar de internación debe informar mensualmente al juzgado sobre los avances. Señala la falta de lugares de internación para personas sin recursos, lo que a menudo las deja en situación de calle.