La ganadería y las aguas residuales industriales, comerciales y residenciales están contaminando fuentes de agua vitales en Panamá, como el río Caimito, que abastece a 600 mil personas.
Investigadores alertan sobre la vulneración de la calidad del agua debido a agroquímicos y desechos orgánicos, exacerbada por el crecimiento demográfico.
A pesar de las sanciones ambientales impuestas por el gobierno, los ríos continúan siendo impactados por actividades humanas, sumándose al estrés hídrico por el fenómeno de El Niño.
Expertos enfatizan la necesidad de una mayor monitorización y educación ambiental para la preservación de las fuentes hídricas, además de la aplicación de normativas y sanciones efectivas.