Una persona relata una experiencia aterradora vivida a las 2:50 de la mañana, cuando recibió una llamada de un número desconocido. La voz al otro lado del teléfono, haciéndose pasar por su hijo Tommy, le informó que acababa de ser asaltado en su casa.
La persona, aún medio dormida, se dio cuenta rápidamente de que no era su hijo por la forma de hablar y los improperios utilizados, identificando la llamada como una estafa de secuestro virtual.