La violencia algorítmica, potenciada por la inteligencia artificial, se manifiesta en la creación de deepfakes y otros contenidos difamatorios dirigidos contra la comunidad LGTBIQ+. Las herramientas de IA se utilizan para fabricar videos e imágenes falsas que imponen estereotipos de orientación sexual y de género a figuras públicas, con el objetivo de difamar y generar odio.
El sesgo de la inteligencia artificial es alarmante, ya que asume roles heterosexuales para el éxito y el liderazgo, mientras vincula al colectivo LGTBIQ+ con el trauma. Además, se tiende a reducir a las personas LGTBIQ+ a clichés, imponiéndoles símbolos llamativos en lugar de mostrar su cotidianidad. Esta situación evidencia cómo la falta de representación y el uso malintencionado de la tecnología pueden perpetuar la intolerancia.