La Guaira, Venezuela, se encuentra sumida en un escenario desolador tras el terremoto, donde los incendios de los restos de construcciones se han convertido en un nuevo capítulo de la tragedia. El intenso calor, que alcanza los 40 grados, actúa como un catalizador para que los escombros y vidrios rotos inicien focos de fuego, complicando aún más la labor de los bomberos.
Martín González reportó la aparición de incendios en varios puntos de la ciudad, incluyendo una panadería y una tienda de electrodomésticos. La situación se ve agravada por los saqueos, donde personas ingresan a locales comerciales y hogares destruidos para llevarse lo que queda. Los comerciantes expresaron su dolor y rabia ante la pérdida total de sus negocios, calificando los hechos como "robo y hurto" y no como un acto de necesidad.
La combinación de la devastación del terremoto, los incendios provocados por el calor y los saqueos genera un panorama de desesperanza en La Guaira. Los bomberos trabajan incansablemente para controlar los incendios, mientras los damnificados intentan recuperar algo de sus pertenencias en medio de la destrucción.