En Caracas, unas 650 familias afectadas por el terremoto duermen en carpas en los alrededores del Panteón Nacional por temor a regresar a sus hogares dañados. Han pasado noches frías en condiciones vulnerables, incluyendo niños, embarazadas y ancianos.
La asistencia gubernamental ha sido escasa, limitándose a una carpa militar con atención primaria de salud. La mayor parte del apoyo proviene de la sociedad civil venezolana y empresarios solidarios que donan carpas, alimentos y otros recursos. Algunas familias, sin carpa, duermen directamente en el suelo con colchonetas improvisadas.
Seir Contreras reporta que la iniciativa privada ha instalado baños portátiles y realiza su mantenimiento, así como mini hospitales de campaña con medicamentos donados por ciudadanos, funcionando como una farmacia improvisada ante la escasez de ayuda oficial.