Se critica la actitud de los funcionarios del gobierno, quienes realizan gestos y envían mensajes que presuponen una sociedad "idiota". Se considera que esta manipulación de emociones y la constante búsqueda de entretenimiento buscan destruir las capacidades cognitivas de la gente.
Se menciona que, según las encuestas, a Milei le va bien entre los varones de 16 a 35 años, y que el gobierno cree que estas actitudes son graciosas. Se contrasta esto con la realidad de la mayoría de la población, que no está bien económicamente.
Se cuestiona la inmadurez y el infantilismo de las acciones del gobierno, comparándolas con un juego. Se hace referencia al gesto de Lule Menem haciendo "cuernitos" durante el juramento de Santilli, interpretado como una falta de respeto.