El gobierno ruso ordenó la suspensión del movimiento de personas, vehículos y carga a través de siete cruces ferroviarios en sus fronteras con Finlandia, Estonia y Letonia, a partir del 1 de julio. La medida, anunciada por Mijail Mijustin sin especificar motivos ni plazos, afecta principalmente a pasos que ya se encontraban inactivos o con operativa limitada.
Esta decisión se produce en un contexto de tensión y desconexión comercial entre Rusia y los países bálticos, cuyo intercambio se ha reducido drásticamente desde 2022. El cierre formaliza una situación de facto y se da en medio de reportes sobre posibles provocaciones rusas contra la OTAN, desmentidas por el Ministerio de Defensa ruso.