Alemania y Países Bajos asumieron la responsabilidad de las unidades de la OTAN y Fuerzas Terrestres desplegadas en Estonia y Letonia. Esta medida, parte de la estrategia de la Alianza Atlántica desde 2014, busca disuadir a Rusia de cualquier agresión en la frontera oriental.
El despliegue se enmarca en los planes de contingencia de la OTAN para defenderse ante una eventualidad de ataque ruso. Asimismo, demuestra la voluntad y capacidad de los países europeos para traducir los incrementos presupuestarios en defensa en acciones concretas, aliviando la carga de Estados Unidos.