Se presentan robots humanoides que buscan naturalizar la interacción humano-robot y combatir la soledad. Estos robots, diseñados con diversas apariencias masculinas y femeninas, se están personalizando para los consumidores y entrando en una fase de prueba de mercado.
Los desarrolladores aspiran a que estos robots ofrezcan asistencia básica para la vida diaria y contrarresten la "pandemia de soledad" global. Sin embargo, surge la pregunta sobre la capacidad de estos robots para brindar consuelo afectivo, ya que, a pesar de su hiperrealismo, carecen de vida propia y la conexión emocional recae en la proyección del usuario.
Se menciona que la robótica se encuentra en una etapa temprana de desarrollo, comparándola con la prehistoria, y que aún falta un largo camino por recorrer para alcanzar una integración más profunda y natural en la sociedad.