Los robots humanoides de última generación, como el modelo H2, presentan avances significativos en movilidad y manipulación, permitiendo mover el cuello en todas direcciones y controlar manos. Estos modelos, que tienen un año y medio o dos de desarrollo, funcionan a base de batería y pueden ser programados para operar de forma continua si se conectan a la red eléctrica.
La empresa Big Dipper, distribuidora de estos robots en Argentina, importa los prototipos de China y realiza la parametrización localmente. Si bien los modelos más avanzados ofrecen mayor movilidad y capacidades de interacción, el reemplazo del trabajo humano aún es lejano, limitándose a funciones específicas como mozos, siempre con supervisión humana.
El costo de estos robots es considerable, con un modelo específico que ronda los 60.000 dólares. A pesar del alto precio, se plantea la inversión como una alternativa a largo plazo frente al mantenimiento de personal humano. Las compañías integradoras se encargan de la programación personalizada según las necesidades del cliente.