La clave para la recuperación económica es que la inflación continúe bajando. Esto permitirá reactivar la demanda de crédito, reducir la morosidad, incrementar los salarios y estabilizar el consumo.
La expectativa es que la baja de la inflación impulse un mayor consumo, aunque la morosidad en los pagos, especialmente en créditos personales y tarjetas de crédito, se mantiene en niveles altos, siendo los más elevados en los últimos 22 años según los registros del sistema.