Felipe Núñez explica que el contexto macroeconómico actual es propicio para la reactivación del crédito. Las tasas de interés, tanto nominales como reales (considerando el riesgo país y la inflación), han disminuido considerablemente, pasando de más del 40% a un rango del 20-25%.
Además, se observa una notable baja volatilidad en las tasas de interés en los últimos meses, lo que brinda mayor previsibilidad a las entidades financieras. Esta estabilidad facilita la disposición de los bancos a refinanciar deudas y a gestionar la mora de manera más eficiente, sentando las bases para una eventual recuperación del crédito.