La situación económica en Argentina se agrava, con un creciente endeudamiento de las familias y un aumento de la morosidad en el pago de créditos. Siete millones de personas ya utilizan préstamos y tarjetas de crédito para financiarse, pero muchas no pueden cumplir con los pagos.
La consultora 1816 reporta que la irregularidad en los créditos se multiplicó por cinco en dos años, alcanzando el 17%. Esto se debe a los altos costos financieros, especialmente en billeteras digitales, que superan el 120% anual, mientras la inflación se mantiene elevada.
Los jubilados de la mínima destinan un 17% de sus ingresos a pagar servicios, cuando hace dos años era solo el 5%. La necesidad de cubrir gastos básicos como luz, gas y transporte reduce el ingreso disponible, obligando a recortar en alimentos y medicamentos.
La falta de acceso a crédito y la caída en las ventas comerciales profundizan la crisis. El gobierno insiste en que los usuarios paguen el costo total de las tarifas, pero sin una recomposición salarial, la situación se tornará insostenible para la mayoría de la población.