La guerra en Ucrania se intensifica con Rusia acercándose al control de ciudades clave. En Dobropilia, región de Donetsk, los habitantes resisten a pesar de los ataques rusos que han dejado la ciudad sin electricidad, gas ni internet. Los edificios en ruina y los drones enemigos son una constante.
Los "puntos de invencibilidad", centros creados por el gobierno, ofrecen un precario refugio con servicios básicos como agua, electricidad y calefacción. Para los pocos residentes que decidieron quedarse, estos puntos son su único sustento. La ciudad es un símbolo de resistencia en el frente de batalla europeo.
Mientras tanto, la OTAN se prepara para diferentes frentes y busca fortalecer su componente europeo. Declaraciones como la de Boris Pistorius, quien afirmó que "la OTAN debe convertirse en europea para que pueda permanecer transatlántica", reflejan un cambio estratégico. Estados Unidos sigue siendo indispensable en el apoyo a Ucrania, proporcionando sistemas de defensa como los Patriot.
La Alianza Atlántica también enfoca su atención en el Ártico, ante la creciente presencia militar de Rusia en la región. Ejercicios conjuntos entre soldados británicos y noruegos simulan contraataques contra un "enemigo del este", en referencia a Rusia, que ha modernizado su flota de rompehielos y bases en la zona estratégica.