La situación en La Guaira, Venezuela, es dramática tras los recientes terremotos. La ciudad se encuentra completamente destruida, comparable a una zona asolada por bombardeos, con edificios caídos formando montañas de escombros de hasta 10 metros.
Los habitantes buscan desesperadamente a sus familiares entre los restos, enfrentando temperaturas de 40 grados y un olor a muerte que se propaga. Se estima que la cifra de fallecidos podría alcanzar las 45,000 personas.
La prensa internacional enfrenta dificultades para acceder a las zonas afectadas, con restricciones de ingreso impuestas por las autoridades. A pesar de las adversidades, se prepara la partida de un avión Hércules argentino con ayuda humanitaria.