Nahuel Gallo, ex preso político en Venezuela, expresó su preocupación por la situación de los detenidos en el penal de Rodeo 1 tras el terremoto, destacando la precaria infraestructura del lugar y la falta de comunicación con sus familias. Gallo, quien recuperó su libertad hace cuatro meses, se solidariza con quienes aún permanecen privados de su libertad injustamente.
Se cuestiona la ironía de que, mientras Argentina brinda ayuda humanitaria a Venezuela, existan presos políticos encerrados en estructuras que podrían colapsar. La falta de visitas y llamadas genera gran incertidumbre en las familias de los reclusos, quienes temen por su seguridad ante la antigüedad y el deterioro del penal.
Gallo relata que algunos familiares colombianos han expresado su temor ante el temblor y el deterioro de la infraestructura, temiendo por la vida de sus seres queridos. La situación se agrava al considerar que el gobierno venezolano no ha liberado a los presos políticos a pesar del riesgo.