Ante un nuevo año, se presenta la oportunidad de vivir una vida renovada y hacer las cosas correctamente. Se proponen siete decisiones clave que pueden cambiar el destino de una persona.
La primera decisión es perseguir y promover la gloria de Dios en cada aspecto de la vida: pensamientos, motivaciones, sentimientos, acciones secretas y públicas, y ministerio. Se insta a ordenar la vida y poner a Dios en primer lugar, reevaluando prioridades.
La segunda decisión es enfocarse en la vida espiritual y la eternidad, realizando una auditoría personal y espiritual para evaluar el crecimiento o estancamiento. Se enfatiza que no importa dónde se esté, sino la necesidad de seguir creciendo.